Licántropa

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Aquel animal extraño la desafiaba al otro lado del espejo mientras observaba su propio sexo con desidia. El whatsap no había dejado de vibrar. ¿Quién sería hoy su presa?

Era nueva en el arte de amar. Su primer ritual de iniciación había tenido como protagonista un corazón salvaje….Solía pasar, hay que aprender a lidiar con la incertidumbre de la naturaleza humana en cada cita. Mañana sería otro día.

Recordó aquel amor que una vez la mantuvo en un espejismo; malherida logró salir de las fauces de aquella bestia inmunda. Renunció a caer de nuevo en otra superstición emocional. Se separó de él y ahora se encontraba enfundada en un negro traje de látex y tacones de aguja. Decidió probar y reinventarse por completo. Transmutarse… ¿Por qué no?

Tenía que dejarse llevar, ahí radicaba su gran problema; en encontrar el equilibrio para lograr atenuar sus impulsos irrefrenables, pulsiones que no eran de este mundo.

A veces le traicionaban sus instintos. En uno de sus encuentros con un hombre los pelos se le erizaron y le mordió los dedos en una suerte de arrebato inconsciente casi en medio del orgasmo. Él la sujetó con fuerza…Y ella se dejó llevar. Sabía que dejarlo ahí suponía claudicar ante bloqueos que había que superar. Nada de domesticarse. Solo tenía que reconocer su poder interior. Para ello era necesario adaptarse y sobrevivir entre el resto de depredadores. Ser astuta y romper las cadenas que le impedían liberarse de prejuicios.

Se hizo de noche y la luna llena brillaba en el cielo…Era el momento de salir de caza….a partir de medianoche los estímulos se movían a gran velocidad, sentía como se revolvía todo su cuerpo por dentro y se aceleraba el ritmo cardíaco. Era en ese preciso instante cuando se convertía en lo que quería ser.

Inmersa en un safari nocturno, comenzaba a estar alerta, a la vez que se sentía observada y deseada.

  • Devórame. Le dijo mientras le tapó la boca y la empujó con delicadeza para acorralarla contra la pared.

La gentileza de su amante le permitió abalanzarse sobre él para lamer su peludo torso, rastreando el fluir de la sangre en una transición eufórica. Se imaginó como pasaba del rojo al azul, sintiendo su densidad y fuerza hasta que el cuerpo alcanzó la excitación extrema.

Salió por la puerta, tras haber enloquecido en una fantasía lunática con aquel desconocido. Comenzaba su propio camino.  Aullando fuerte.

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That strange animal challenged her on the other side of the mirror. The whatsap had not stopped vibrating. Who would her prey be today?

She was new in the art of love. Her initiation’s ritual of initiation had as protagonist a wild heart … It used to happen. She must learn to deal with the uncertainty of human nature in each appointment. Tomorrow would be another day.

She remembered that love that once held her in a mirage. Badly hurt she managed to get out of the jaws of that filthy beast. She gave up falling into another emotional superstition. And now she was in a black latex suit and stiletto heels. She decided to reinvent herself completely. To transmute … Why not?

She had to let herself go, that was where her great problem lay, to find the balance to mitigate her irrepressible impulses, impulses that were not of this world.

Sometimes her instincts betrayed her. In one of her encounters with a man, her hairs bristled and bit her fingers in a kind of insensible outburst almost in the middle of orgasm. He held her tightly in a grimace of pain … And she left her go. Nothing to domesticate oneself. She only had to recognize her inner power.

For this, it was necessary to adapt and to survive among the rest of the predators.

To be smart and break the chains that prevented her from getting rid of prejudices.

It was night and the full moon shone in the sky … It was time to go hunting … from midnight, the stimuli were moving at high speed. She felt how accelerated her heart was. It was at that precise moment when he became what he wanted to be. Immersed in a nocturnal safari, she began to be alert, at the same time that she felt watched and desired.

– Devoure me. He told her as he covered her mouth and gently pushed her against the wall.

The gentleness of his lover allowed her to pounce on him to lick his hairy breast, tracking the flow of blood in an euphoric transition, imagining how she went from red to blue, feeling her density and strength until the body reached the extreme excitement.

She went out the door; having gone mad in a lunatic fantasy with that stranger … She started her own way. Howling loudly.

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