Una despedida de película

Bueno bueno bueno! Acabo de llegar a Madrid de nuevo! Solo estaré hasta el jueves…¡Tenlo en cuenta! Y revisando mi correo me encontré con este relato que me escribió alguien con quien he tenido más de una cita muy muy animadas. Con su permiso, os lo reproduzco aquí porque me hizo mucha ilusión!

Si tu también quieres que publique tu relato no dudes en enviármelo!

Y si quieres quedar esta semana conmigo no dudes en escribirme a sofiamadridescort@gmail.com

Besitos!

 

Una despedida de película

Hace meses que conozco y he tenido un par de citas con una chica de compañía muy especial. Por lo general, de las pocas veces que he solicitado esta clase de servicios con escorts, es muy raro que suela repetir más de una vez con la misma chica.

Pero ya en la primera cita con ella, notaba que había una gran conexión en la cama entre ella y yo.

Recuerdo como fue esa primera cita. Una cita muy caliente, muy apasionada. Los dos follando como locos, usando nuestras bocas y lenguas para calentarnos bastante, y acabando en un orgasmo increíble.

Esa primera cita me encantó, y a ella también, y tenía que haber una segunda cita. Si los dos estábamos super a gusto en la cama… ¿ por qué no?.

Si la primera cita fue muy buena, la segunda cita fue mucho mejor. La misma pasión, la misma conexión en el sexo, un folleteo inolvidable. 

Y es que ella sabe perfectamente como animar a mi aparato, y este como saber ser agradecido. Pero si la primera cita fue muy buena, y la segunda fue mucho mejor… había que pensar que la tercera y la última ( por el momento ) debía de superar a las anteriores.

Siempre se dice que la única trilogía en el cine que cada película es mejor es la de El Padrino. Pues mis citas con ella son una trilogía donde cada parte es mejor.

¿Y qué tiene de especial esta tercera cita?

Para empezar, muchas veces creemos que cuando en una cita en la que va a haber sexo es importante que el acto sexual sea muy duradero, nos olvidamos de los pequeños detalles que también nos puede dar mucho placer, incluso mucha tranquilidad. Detalles como un baño relajante en un jacuzzi, un buen masaje, etc.
Mi idea para esta cita, y sabiendo que sería la ultima con ella, es que fuese una cita muy especial.

Nada más llegar al hotel, saludarnos, hablar un poco de como nos iban nuestras vidas y pagar por sus servicios, empezamos la cita con un baño relajante en el jacuzzi.

En el tiempo que estuvimos dentro, se juntaron nuestras bocas, nuestras lenguas. Nos estuvimos morreando, mientras su mano masturbaba mi pene y yo hacia lo mismo con su…….

He de decir que me encanta como ella me masturba con una mano mientras con la otra me acaricia los testículos. Es una sensación maravillosa.

Yo la estuve besando el cuello (para mí, si el punto G de una mujer no estuviera en su coño, debería estar en el cuello, porque es una zona que a toda mujer le encanta que se lo besen ) y sus tetas.

Le lamí y le chupé sus pezones, y eso la estaba dejando súper caliente.

La primera parada de la cita, el jacuzzi, había tenido un éxito tremendo.

La siguiente parada era un masaje relajante.

Quería que ella sintiera lo artista que soy dando masajes. Fuimos a la cama, y se tumbó boca abajo. Empecé dando el masaje por el cuello y los hombros. Suave. Muy muy suave. Subiendo y bajando las manos. Pasando por su espalda, y volviendo a su cuello y a sus hombros. Ella estaba en otro paraíso, porque sabía que estaba súper relajada. Mientras le estaba masajeando, notaba como mi polla se quería apuntar a la fiesta. Y se rozaba sobre su culo. Había que ser pacientes, aunque el tiempo de la cita se iba consumiendo, los dos sentíamos que no había prisa por echar el polvo, ya que el polvo no tardaría en llegar. Tras el masaje por detrás, lógicamente había que masajear la parte delantera. Ella se dio la vuelta, se puso boca arriba, y yo repetí el mismo proceso. Empezar muy muy suave.

Pero claro, teniendo ante mis ojos sus tetas y su coño… este masaje iba a ser poco duradero.

Con el jacuzzi y el masaje, los dos sabíamos que el polvo estaba llamando a las puertas. Así que había que preparar el terreno. Empecé por comerle el cuello, las tetas, pasando mi lengua por esas zonas. Poco a poco fui bajando… y ella se ponía cada vez mas caliente y cachonda. Llegué a su coño, y parada obligatoria. Me encanta comérselo, y que ella lo disfrute.

Estuve unos minutos lamiéndoselo, usando mis labios, y ella no paraba de gemir y de decir lo bien que se lo hacía. Mientras se lo comía, ella estaba abriendo un condón. Quería mi poya en su coño. Y no podía aguantar más. Después de la primera parada, el jacuzzi, y la segunda parada, el masaje, llegaba la mejor parada: el polvo. Aunque no nos quedaba mucho tiempo, y el polvo no podía ser muy duradero. Pero para mi no hay excusas. Cuando se trata de follar, hay que cumplir. Y es en ese momento en que uno ve si con una chica tiene conexión o no en la cama.

Hay citas que son un desastre, no hay implicación por ninguna parte, y en el acto sexual lo que los dos quieren es que uno se corra para acabar con el tema.

Pero con ella es muy diferente. Mi polla se adapta genial a su coño. 

Estar follando con una mujer con la que sabes que está retorciéndose de placer, y que desearía sentir mi polla dentro de ella durante una eternidad… es brutal.

La follé cambiando la velocidad ( me encanta esa sensación de ir muy despacio, subir la velocidad, volver a reducirla ), porque es una de las mejores maneras para aguantar en la cama.

Tras ese polvo, ella me pidió que la follase a cuatro patas. Pero antes de ese momento, se tuvo que ir al baño.

En ese momento pensé: “Está súper cachonda y sabe que si estamos unos minutos más, hago que se corra”.

Tras una breve pausa, volvimos a la faena.

Cómo básicamente no iba a dar tiempo para seguir follando, el final de esta cita tenía que ser por todo lo alto: Una buena corrida.

Y si es en sus tetas, mejor que mejor. Así que dicho y hecho: Un rico 69, una buena cubana, una mamada súper rica ( me encanta como me la come )… y a echar la leche en sus tetas.

La cita había llegado a su fin. Y por el momento, no puedo seguir teniendo más citas con ella por motivos personales.

La despedida fue, como dice el titulo de película:

Un baño relajante en el jacuzzi.

Un masaje también relajante.

Un polvazo por todo lo alto.

Y una corrida muy intensa en sus tetas.

La conclusión que saco, con la experiencia que tengo con ella, es que cada cita se supera a la anterior.

No quiero ser un vanidoso o un presumido, porque me gusta ser modesto y humilde. Pero si hay algo así como un ránking o un podio como los juegos olímpicos, yo estoy con una medalla, y de las de oro. 

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One thought on “Una despedida de película

  1. ¡Vaya relato! Lo acabo de leer y me ha gustado.

    Por la forma y la manera en que esta persona lo ha redactado, tus citas con este chico han debido de ser muy animadas, como bien dices en el comienzo del post.

    Me gusta

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